V Concurso Letras por la igualdad

Javier Fernández Manzano, alumno de 4º ESO B,  es uno de los ganadores de la V edición del concurso de redacción “Letras por la igualdad” de la Comunidad de Madrid, una iniciativa que tiene por objeto fomentar entre el alumnado de los centros educativos de la región la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, la promoción de valores que disminuyan los prejuicios y estereotipos de género, el fomento de la corresponsabilidad, la conciliación de la vida personal, familiar y laboral; y, además, promover la eliminación de obstáculos que impiden que las mujeres participen activamente en la vida política, social, económica y cultural en igualdad de condiciones que los hombres.

“Luchad porque vuestros sueños y las metas que os marquéis en vuestra vida no sean azules ni rosas”

ha comentado Mónica Cruz en el acto

 

¿Nos ponemos manos a la obra?

Eran las 8 menos cuarto de la mañana. Como cada día Luis y su abuelo se dirigían al colegio, pues sus padres tenían que trabajar y era él quien le acompaña hasta la puerta. Sin darse cuenta, Luis y su abuelo, cruzaron la calle indebidamente, cuando el semáforo ya estaba en rojo, y un taxi, conducido por una mujer, casi les atropella.

La taxista da un pitido intenso con su claxon  y su abuelo, que a veces se hacía el sordo, ésta vez dio un buen salto del susto y muy enfadado se dirigió hacia la taxista gritándole:

– “Que harás conduciendo un taxi”.

Luis se dirigió a su abuelo en tono un poco asumiendo su culpa: “Abuelo, ha sido culpa nuestra, no deberíamos haber cruzado”.

“- Bah, las mujeres no saben conducir, y cuándo se ha visto una mujer con un taxi”. Dijo su abuelo.

A las 5 de la tarde, a Luis y a su amigo Carlos, les recogía la madre de éste, que  estaba embarazada y tenía las tardes libres porque en su empresa la habían despedido alegando que la empresa tenía muy poco trabajo y que tenían que hacer un ajuste de personal y que, como ella era de las últimas que había entrado, pues se veían obligados a despedirla. Eso era lo que Carlos le había contado a Luis, aunque él un día la oyó que le contaba a su abuela que la habían despedido por estar embarazada y  además se  había  enterado de que habían puesto en su lugar a Ricardo González, que daba la casualidad que era vecino suyo, y compañero de la madre de Carlos.

Mientras Luis merendaba, en la tele salió una imagen de la nueva presidenta del gobierno de España y oyó cómo por lo bajo su abuelo refunfuñaba
comentando la noticia.

Luis fue a la habitación donde se encontraba su madre, y le preguntó que por qué el abuelo siempre hacia esos comentarios sobre las  mujeres, a lo que su madre le respondió que su abuelo había sido educado de otra forma, que era otra época y que se está luchando mucho porque esa época quede superada.

Luis se fue a hacer sus deberes, mientras los hacía pensaba en lo que le había dicho su madre, en su abuelo, en la madre de Carlos….

Llegó la hora de la cena y mientras Luis y su padre preparaban la mesa, oía cómo éste le comentaba a su madre que en el trabajo su jefe había ascendido a José, cuando en realidad ese ascenso le correspondía a Marina, una compañera muy competente y eficaz, que llevaba muchos años en la empresa y que cobraba incluso menos que José cuando hacían los dos el mismo trabajo.

Al día siguiente, cuando Luis estaba haciendo los deberes, su madre entró en su cuarto y le preguntó que si tenía muchos deberes. A lo que Luis le respondió que sólo tenía que hacer una redacción sobre lo que querían ser de mayores y qué sociedad querían tener en el futuro.

La madre de Luis se le quedó mirando esperando la respuesta sin que hubiera
hecho la pregunta.

– Pues, ¿sabes qué voy a poner en mi redacción, mamá? Su madre negaba
con la cabeza.

–Voy a poner que aunque quiero muchísimo a mi abuelo, no quiero parecerme en muchas cosas a él, ni quiero vivir en una sociedad como la suya. Tampoco quiero ser el jefe de la mamá de Carlos, ni el jefe de papá; que traten así a sus trabajadores….; tampoco quiero ser Ricardo González, el vecino que sustituyó a la mamá de Carlos, ni José el compañero de papá que aceptaron un trabajo que no le correspondía, y fueron poco valientes para rechazarlo, y…

– Luis hijo, me siento muy orgullosa de ti, me parece buena idea para tu redacción. Ojalá tengas una sociedad así, con igualdad de oportunidades para
hombres y mujeres, sin ningún tipo de discriminación. Respetando los derechos de los trabajadores, independientemente de que sean hombres o mujeres. Pues nada, manos a la obra. Yo me voy a planchar el uniforme de mañana, que no puedo llevar ni una arruga en la falda”. Y se marchó guiñándole un ojo a su hijo.

-“Y…y…que en mi sociedad nueva, mi mamá pueda ir vestida a su trabajo, con lo que ella quiera, no con esa falda tan horrible, que tan poco le gusta”. Pensó Luis para sus adentros, mientras miraba la hoja de su cuaderno en blanco y que tenía que empezar a rellenar.

Se puso a escribir intentando ordenar  todas las ideas que tenía y terminó concluyendo que en la educación en el respeto y la igualdad estaría la clave de su futura sociedad.

¡Enhorabuena, Javier!

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